August 15, 2021
Hoy estoy cumpliendo 10 años sobria. Y quiero decirles que ¡Sí se puede!
Creo que he pasado más de 20 años de mi vida trabajando en mí misma, en mi salud mental, en mi bienestar. Yendo a psicólogos, psiquiatras, chamanes, curas, mediums… Haciendo yoga, meditando, respirando y disciplinándome conmigo misma… tomando decisiones y responsabilidad. La historia es larga y de muchas subidas y bajadas, enfrentamientos conmigo misma, épocas de luz y épocas de oscuridad.
Nada cambia solo. El tiempo pasa, sí, y las cosas se disuelven, pero no nos estamos haciendo más jóvenes y no hay tiempo que perder. Viéndome hoy y sintiéndome hoy como me siento tengo que decir que todo ha valido la pena. Fui obstinada y decidida conmigo misma y dio resultado. [el verdadero “¡Mamá, estoy triunfando!”]
Me salí del sistema médico y lo hice a mi manera. Rechacé todas las recomendaciones del sistema después de haber estado medicada por 18 años.
Pues sí. Hoy me siento muy orgullosa de mí misma. Victoriosa. Porque nunca en la vida me imaginé que esto fuera posible. Llevo meses así. Viviendo, levantándome feliz, agradecida -desde el corazón-. Con días retadores, con inseguridades, con momentos difíciles, con defectos de carácter… con muuuuuuucho terreno por recorrer!! Pero con mucha vitalidad y amor y expansión.
Hace unos meses, mientras meditaba, frené en seco y dije: no tengo nada que pedir. Solo puedo agradecer porque estoy viviendo la vida de mis sueños, hoy dejo de pedir porque lo tengo todo y no puedo estar más agradecida por este día y esta hora y este espacio y este tiempo y lo bueno y lo malo - que también es bueno. Y así se volvió mi vida: rendirme en absoluta humildad universal, sentir lo que tengo que sentir, ser honesta radicalmente conmigo misma, hacer el trabajo, explorar hasta el fondo, decir más que “sí” y más que “no”.
Y esto es de los últimos años… aquellos que me conocen hace poco: esta no era yo. Estoy en el proceso también de reconocerme en una nueva versión, piel, mirada. Y de saber que puedo ser todo lo que quiera ser, que no existen las etiquetas ni los caminos cerrados ni las bodas profesionales. Que puedo ser diseñadora, artista, emprendedora, dirigir equipos, inspirar, invertir, hacer empresa, ser profesora de yoga, soñar en grande y ser estudiante siempre.
Y sí, las únicas certezas en esta vida son (1) la naturaleza del cambio y (2) la muerte. Ni siquiera la realidad (?), ni el lenguaje ni nuestra identidad ni nuestro color favorito. Todo cambia y todo pasa, como los ríos... esa ha sido una de mis anclas a través de los años y durante los días difíciles o con amnesia espiritual. Todo cambia, todo pasa, evolucionamos e involucionamos. Y al digerir este principio - no es suficiente con saber - voy quitándole peso a los acontecimientos y simplemente me dejo sorprender, al mismo tiempo que me convierto en una observadora. Hoy no peleo conmigo, solo observo ese vacío o ese dolor y lo abrazo. Para transitar el desapego a la sustancia también he aprendido a vivir el hoy. Cuando dejé de beber, duré 4 meses sin hablar, petrificada por lo que se venía. Me fui a rehab a EEUU y duré 4 meses diciendo: "No hay posibilidad alguna de dejar el alcohol. No me van a lavar el cerebro. No voy a dejar de beber. Es impensable". Entonces, mi terapeuta, al compartirle mi resistencia y miedo me dice: "Y qué tal si solo dejas de beber hoy? Si mañana te quieres tomar un vino, te lo tomas..." Y ahi entendí todo. No podía hacer una promesa de 80 años, ni pensar en el resto de la vida en sobriedad. Esa premisa habilitaba una nueva posibilidad en la vida, de vivir el hoy, el presente y no desgastarme pensando en meses o años. Y así fue. El "solo por hoy", a diario, por 10 años. Impensable en un principio, llevadero cuando se trae a la inmediatez del momento.
Y sobre la muerte decir de que es la otra certeza que tenemos. No nos hacemos más jóvenes. La ilusión del tiempo nos arrastra irrevocablemente hacia el fin de este cuerpo en esta dimensión. Tanto sobre la muerte porque es vida. Somos seres espirituales viviendo una experiencia terrenal. Bajamos a este plano a aprender, a sentir, a vivir, a jugar el juego de la vida. La muerte no es un fin, es transformación. Pero por eso mismo hay que vivir al 100% en este plano, quitarnos todos los traumas y las capas y desnudar nuestra alma para entrar en comunión con nuestra esencia, nuestro talento, nuestra creatividad, nuestra libre expresión. Que no queden palabras por decir, lugares que visitar, besos por dar. Que la vida sea una reafirmación de nuestra identidad y de la unidad. Que seamos tan nosotros mismos como queramos ser, y estemos tan conectados con todo como realmente lo estamos. Que cantemos más, lloremos más, erremos más. Que nos vistamos como queramos, que nos expresemos libremente, que viajemos, y soñemos en grande y creemos todo lo que podamos crear. Que hagamos alquimia pura: transformemos colores, formas, materiales, sentimientos, personas. Que sembremos amor y compasión. Que nos ríamos más, bailemos más, juguemos más, nos disfracemos más. Que nos de menos vergüenza, menos miedo. Que tengamos menos dudas. Que nos enfrentemos a eso que nos da miedo: a esa llamada, a esa conversación. Que seamos humanos en toda nuestra imperfección. Que preguntemos más, que demos el primer paso, que nos lancemos al vacío. Que no nos frene nada, ni nadie. Ni la plata, ni los papeles, ni las dudas, ni los convencionalismos. Seamos rebeldes de la vida. Hablemos nuestro idioma, digamos bobadas, empecemos proyectos, cometamos todos los errores del mundo. Compartamos más amor, más esperanza, más color. Ayudémonos. Creamos que nos merecemos la victoria, el éxito, la abundancia, la comodidad. Comamos más rico, bebamos más rico, hagamos el amor como si fuera la primera vez. Creamos que vivir es fácil y quitémole peso a lo transitorio. Visitemos lugares, preguntemos más sobre la vida. Interesémonos por el otro. Tengamos más conversaciones trascendentales y al mismo tiempo disfrutemos de la banalidad y de la intrascendencia. Chismoseemos menos. Llamemos más. Preguntemos. Eliminemos expectativas. Seamos radicalmente honestos con nosotros mismos. Ensayemos, toquemos ese instrumento, vayamos a esa clase de cerámica, visitemos a esa persona. Demos ese besooooooo. Perdonemos más. Compremos local. Ayudemos ese emprendimiento conocido. Hagamos el ridículo. Cuídemos nuestro cuerpo, este vehículo sagrado que nos da la experiencia de esta vida. Mantengamos flexible nuestra columna. Digamos más que sí. Y más que no. Demos segundas oportunidades. Compartamos más. Demos más. Pongamos límites. Vivamos al 100%. Abramos la cabeza. Y el corazón. <3
Así pues, queridos amigos... ya no hay miedo, ya he visto la muerte de frente y al sufrimiento de cerca, y también ha sido hermoso. En este plano de polaridades amo tanto la sombra como la luz. Amo la oscuridad porque de ella se desprende la verdad y la luz y la vida.
Hoy, sin velos, sin capas, sin presbicia, veo la belleza infinita. Es que hoy me siento más conectada que nunca y vengo a decirles que jueguen el juego. Que se puede vivir en éxtasis y sin sustancia. Somos espíritus de amor, multidimensionales, encarnando esta realidad física, material. De sabores y tacto y sensaciones. De frío y de calor, de besos, de sabor a sandía, de lágrimas y moras azules y serums antiarrugas. Que el espíritu -la verdad- esta en la sutileza del momento presente, en la sincronía, en la mirada, en la música, en la palabra que sale del corazón, en los manantiales y las cascadas y los terneros recién nacidos y los aguacates y las granadillas perfectas. El espíritu esta en las amistades que resisten los tiempos y las muertes -está en el amor más allá del tiempo- está en la fe, en la entrega, en la generosidad, en la amabilidad desinteresada, en los abrazos de despedida, en los momentos que no supimos que eran despedidas.
Hoy veo la fluidez del amor en la materia y a través del tiempo. Veo a esa inteligencia cósmica infinita en todxs y en todo. Veo la capacidad que tenemos de transformar la realidad, de manifestar lo que soñamos, de vivir al 100%.
Y yo hace 10 años eso lo veía imposible.
Y por eso celebro, y por eso comparto, y por eso creo que es relevante.
Con amor expandido y abundancia infinita me pongo hoy al servicio de la vida: y me dirijo a la fuente, que es la eternidad y la muerte, con los ojos abiertos y llenos de amor y de gratitud hacia mí misma, hacia mi alto yo, hacia ustedes, hacia la vida.
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Obviamente a mi lado hay un equipo de seres humanos y facilitadores con los cuales este camino no hubiera sido posible. Es que, este logro ni siquiera es mío. Mi papá y mi mamá [sin palabras], por la confianza y las segundas, terceras y quintas oportunidades. Por oir mis llantos inconsolables desde la distancia y acompañarme muuchas noches en vela, por creer en mi a pesar de los años de nube negra, por patrocinarme mis locuras y citas y terapias y alquimias, por oirme siempre en mis excesos de comunicación y drama, por retarme y poner límites y al mismo tiempo darme libertad absoluta. A Irene por ser mi doppelganger, mi maestra, mi inspiración, porque no conozco ser más abierto y amoroso y expansivo. Porque su luz llena las salas, los espacios y queda a través del tiempo. Por contestarme en las madrugadas y consentirme en mis momentos más fantasmagóricos… Y a mauricio por ser mi protegido, por retarme y contradecirme, por enseñarme a observar y a ser. Por su paciencia, su escucha, su neutralidad.
Creo que podría escribir páginas y páginas de cada una de las personas que han estado conmigo en tantos momentos, los de siempre, las nuevas incorporaciones de amor, la familia entera… Personas que han llegado a mi vida de manera inesperada a alzar la vibración, familias espirituales, viejas amistades que me recuerdan y me llenan de amor cuando los vuelvo a ver y sobretodo esas relaciones y experiencias retadoras, que nos enseñan y nos nutren. Gracias <3